domingo, 4 de diciembre de 2016

UN TAQUILLÓN EN LA UVI



Hola a todos/as. Me encontraba en el recibidor de toda la vida. Llevaba casi cuarenta años allí, sin que nadie se fijara en mi. Guardando zapatos, algún viejo periódico para cuando llueve ponerlo en la entrada de la casa y llaves y carteras en los cajones. Desde hacía años la carcoma se había apoderado de mi. Tenía mi cuerpo lleno de cavernas  como si fuera un pulmón tuberculoso y nadie ponía remedio a mi enfermedad. Un buen día llegó Isabel a la casa de mis dueños y reparó en mí y vio que mi hermosura se había perdido en el olvido de los trastos. Le propuso a mis dueños una mejora y cambio para mí y éstos no se lo pensaron. Me llevaron al taller de Isabel y ésta me puso en cuarentena. Atacó con firmeza la carcoma que me corroía y me dejó en reposo un mes. Tras ese tiempo y al ver que todavía tenía bichitos dentro de mí, repitió la operación y me volvió a dejar en reposo otro mes. Me quitó las vendas que me cubrían para que el producto mata carcomas pudiera hacer su efecto y vio que ya estaba recuperado para que me hicieran la cirugía estética, con efectos vintage. Chapa y pintura con la lijadora a fondo, limpieza de herrajes y una pintura especial que da muy buenos resultados para materiales como el mío. Al final he vuelto al pasillo de toda la vida, pero ahora con una nueva cara y con ganas de volver a lucir como antaño. Precio, poco. ¡Valor, muchísimo!

Buhardilla de ideas 2016



 





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